En la revista Eroski, hay un articulo sobre este tema:
Bajo el peso de la espera
La ayuda de la figura del psic?logo cl?nico es clave para afrontar las dificultades y los baches que marcan el proceo de diagn?stico, tratamiento y control de enfermedades de dif?cil curaci?n
La espera no es sencilla. Menos a?n cuando a la incertidumbre se suma el miedo de recibir una noticia que no se quiere o?r. Son muchas las personas y las familias que se enfrentan a una situaci?n as? cuando aparecen enfermedades de dif?cil curaci?n, con un deterioro f?sico notable o una p?rdida de capacidades sensoriales y cognitivas. La tensi?n, adem?s de una eventual alteraci?n de la emocionalidad con cambios de conducta notorios, tambi?n se plasma en una gesti?n distinta de los tiempos en funci?n de las etapas de la enfermedad, su tratamiento, los intervalos de control y las esperas. En todos estas fases, la figura del psic?logo cl?nico es una ayuda valiosa y ?til para superar dificultades y baches emocionales, que, si no se toman las medidas adecuadas, pueden desembocar en una depresi?n.
Etapa de tr?nsitos
En la fase inicial de este proceso, que puede extender desde el momento del diagn?stico inicial hasta que las primeras pruebas cl?nicas confirman el alcance de la enfermedad, el "soy un enfermo" pasa a ser el principal pensamiento, aunque a menudo se oculta a los dem?s. As? ocurre en oncolog?a y otras especialidades, donde se da una transici?n clara del "yo-persona" al "yo-c?ncer" y de ?ste al "yo tengo c?ncer".
Ese tr?nsito se acompa?a de un segundo ciclo en el que se van alternando momentos de optimismo, incluso de euforia, con otros de abatimiento. En los primeros, el paciente suele mostrarse colaborador y predispuesto a entablar batalla contra la enfermedad. Se mantiene viva la esperanza de curaci?n o, cuando no, de mantener una calidad de vida razonable durante largo tiempo. Al mismo tiempo, aparece tambi?n la resignaci?n, en mayor o menor medida seg?n la capacidad del enfermo de asumir malas noticias. Es resignaci?n por lo duro del tratamiento, especialmente en oncolog?a, o por la incertidumbre acerca de la evoluci?n prevista.
Los familiares y los propios pacientes no deben asustarse ante estos altibajos. Los expertos recalcan que ambos ciclos son l?gicos dentro de la enfermedad. Que el paciente lo vea de igual modo puede depender de que colabore m?s o menos en los tratamientos propuestos. Algo esencial porque, habitualmente, se trata de terapias largas y estresantes y las buenas noticias pueden escasear. Es entonces cuando la figura de un psic?logo cl?nico puede contribuir a mejorar el estado de ?nimo y, con ?l, la relaci?n m?dico-paciente.
Tiempos de espera
En cualquier caso, hay coincidencia entre los expertos en se?alar que el paciente, sea cual sea su estado, siempre est? esperando: desde que ingresa en un hospital hasta que recibe el diagn?stico; desde entonces hasta el inicio del tratamiento y, una vez finalizado, hasta el siguiente control y sus pruebas exploratorias. No es raro que en estas fases aparezcan cuadros de ansiedad o s?ntomas de depresi?n. Por ello, hay que estar preparado y saber que la ayuda psicol?gica es viable, posible y ?til.
El S?ndrome de Damocles
Precisamente, si algo tienen en com?n los enfermos que reciben un tratamiento cr?nico para una dolencia de futuro incierto, es la deficiente gesti?n de los tiempos. Algunos psic?logos cl?nicos identifican la ra?z del problema como el S?ndrome de Damocles. El temor a una mala noticia, como podr?a ser el fracaso de la terapia, un rebrote de la enfermedad, su extensi?n o la p?rdida de calidad de vida por una merma f?sica o cognitiva, penden como la espada de Damocles sobre el ?nimo del enfermo. Aprender a gestionar correctamente el impacto emocional puede ayudar al paciente a reorientar su conducta a una situaci?n de cierta normalidad y a interpretar mejor la informaci?n m?dica y sus consecuencias. La ayuda de un psic?logo ser? siempre bienvenida.
Afrontar el diagn?stico
* La vulnerabilidad emocional marca la espera de un diagn?stico acerca de una enfermedad grave. He aqu? algunas pautas para afrontarlo.
* Someterse al diagn?stico nada tiene que ver con la evoluci?n de la posible enfermedad. Si se padece, est? ah? y evoluciona a su propio ritmo.
* Si se va postergando la fecha de la prueba, las posibilidades terap?uticas pueden ir disminuyendo en eficacia, y adem?s la persona no conseguir? quitarse de la cabeza el problema.
* El miedo y la incertidumbre son p?simos compa?eros de viaje. Hacen a la persona m?s hura?a, triste y pesimista. Y acaba afectando a nuestra calidad de vida y a la de quienes nos rodean.
* Afrontar (con serenidad o sin ella) los momentos dif?ciles, y asumir con madurez y responsabilidad los problemas permite a las personas ser m?s fuertes y confiadas en sus posibilidades: refuerza su autoestima.
La sala de espera
La sala de espera, pese a lo que se pueda pensar, puede adquirir un significado positivo para el enfermo. Pese a lo molesto que suele ser pasar horas y horas a la espera de una consulta que puede resolverse en pocos minutos, el paciente puede percibir ese tiempo como "su tiempo". Son unas horas molestas e insatisfactorias, pero que forman parte de la respuesta que se busca. La consulta se inicia con la llegada al centro sanitario y finaliza cuando se sale. De por medio est? el papeleo, la programaci?n de pruebas, la recogida de resultados y la visita al especialista. Es el equivalente a un programa que incluye compartir el tiempo con personas que viven situaciones similares
Tiempos menores
Hay esperas que no siempre sientan bien. Por ejemplo, el retraso de unos pocos d?as de la consulta del especialista. Del m?dico se espera la confirmaci?n de un diagn?stico o, por el contrario, que se le indique que todo sigue igual. Por tanto, se trata de una fecha esperada que cierra una etapa para abrir la siguiente. Moverla genera inquietud, desaz?n y desasosiego. En situaciones puntuales puede acrecentar estados de ansiedad o de depresi?n. En otras, una liberaci?n: sea cual sea el resultado de la consulta se puede prever un futuro inmediato.
MIEDO AL FUTURO:
Entre los pacientes oncol?gicos existe un cierto temor al futuro. Se manifiesta sobre todo en etapas pr?ximas a la curaci?n, cuando los tiempos entre control y control son mayores. Al espaciar las visitas (de tres meses a seis, al a?o y as? sucesivamente hasta los cinco a?os) aparece la sensaci?n de p?rdida de control. Esta misma sensaci?n, en general pasajera, surge tras abandonar un periodo de hospitalizaci?n o al terminar un tratamiento prolongado. Aunque la percepci?n negativa remite con el tiempo, no debe descartarse recibir ayuda m?dica."
Fin de la cita..
Interesante?
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Saludos.