Os pongo esta información procedente de AEAL:
¿Qué es un Anticuerpo Monoclonal?
Un anticuerpo monoclonal es aquel que procede de una única célula progenitora (clon). El método más habitual de obtención de anticuerpos monoclonales se basa en la activación de linfocitos B (células productoras de anticuerpos) frente al antígeno (proteína) contra el que se desea obtener los anticuerpos específicos. Las células B se suelen obtener del bazo de un ratón que ha sido inmunizado repetidamente con el antígeno para aumentar el número de linfocitos B que lo reconocen, así como su afinidad. Estas células B se fusionan con células de mieloma de ratón no productoras de anticuerpos. El resultado de esta unión se llama “hibridoma” que es una célula que ha adquirido la propiedad de, por un lado, producir anticuerpos, propiedad derivada de la célula del bazo de ratón, y por otro lado la inmortalidad característica de la célula de mieloma. De este modo se crea una fuente inagotable de anticuerpo.
Los anticuerpos Monoclonales permiten conocer mejor la biología de las células tumorales
La Unidad de Anticuerpos Monoclonales del programa de Biotecnología del CNIO, se estableció en noviembre de
2000 y está dirigida por la Dra. Giovanna Roncador. Además, forman parte de esta Unidad Lorena Maestre, Elena Lucas y Francisco García.
Los anticuerpos monoclonales constituyen una de las herramientas fundamentales utilizadas durante los últimos veinte años para el estudio del proceso tumoral. Los anticuerpos son moléculas (proteínas) que produce nuestro organismo para defenderse frente a otras sustancias, organismos, o células ajenas a él que puedan resultar nocivas.
Cuando una sustancia extraña se introduce en el cuerpo, una de las respuestas de nuestro organismo consiste en la secreción de anticuerpos capaces de reconocer y unirse a esta sustancia extraña, lo que inicia una cadena de sucesos que termina con la eliminación de la misma. De ahí que sean una parte muy importante de nuestro sistema inmunológico, pues permite a nuestro organismo combatir enfermedades tales como infecciones o incluso el cáncer.
En 1986 Kohler y Milstein fueron galardonados con el Premio Nobel, en reconocimiento al desarrollo de la técnica que permitía generar células productoras de un mismo tipo de anticuerpo: los anticuerpos monoclonales, capaces de reconocer un solo antígeno específico, por ejemplo un virus o una toxina concreta. La técnica fue llevada a cabo por primera vez en el año 1975, cuando fusionaron linfocitos B productores de anticuerpos con células tumorales de mieloma, lo que resultó en la formación de clones de células o hibridomas. Puesto que estos hibridomas son clones,
son capaces de producir anticuerpos de especificidad única.
Gracias a su primera producción se abrió una nueva era en el estudio de la inmunología, de tal forma que su aplicación específica representa una de las mayores áreas de crecimiento en biología, biotecnología y en la ciencia clínica.
Utilidad de los anticuerpos monoclonales
En las células tumorales se producen modificaciones genéticas que se reflejan en el mal funcionamiento de la maquinaria biológica celular. Una de las consecuencias de este fenómeno es la alteración de las proteínas que son fundamentales para el correcto funcionamiento de la célula. En algunos tumores se puede producir una sobre expresión o una pérdida de proteínas alterando irremediablemente la actividad de la célula. Con el uso de los anticuerpos monoclonales es posible detectar la presencia o ausencia de dichas proteínas y su distribución en los tejidos normales y tumorales.
Los anticuerpo s monoclonales han permitido un importante avance en el campo de la patología neoplásica, entre los que destaca un mejor conocimiento de la biología de las células tumorales, el desarrollo de nuevos métodos de clasificación y diagnóstico, la localización de la actividad tumoral, así como la identificación de subpoblaciones celulares normales y tumorales. Dentro de este último caso destacan los marcadores fenotípicos de función celular, como los expresados por diferentes subpoblaciones de linfocitos normales y que han permitido la clasificación de
leucemias y linfomas.
Su aplicación no está restringida al estudio y al diagnóstico del cáncer sino que han sido ampliamente utilizados en los mas variados sectores biomédicos.
Anticuerpos monoclonales en el tratamiento del cáncer
En el tratamiento del cáncer se utilizan anticuerpos producidos artificialmente en el laboratorio que necesitan ser modificados genéticamente para su uso en seres humanos.
Esto es posible utilizando ratones que han sido modificados genéticamente o bacterias que contienen genes para la producción de anticuerpos humanos. Estos anticuerpos artificiales modificados y que están dirigidos contra un antígeno particular pueden ser inyectados en pacientes para destruir las células tumorales con la esperanza de erradicar el tumor.
Después de muchos años de ensayos clínicos, los investigadores están convencidos de que los anticuerpos monoclonales pueden ser de gran utilidad para el tratamiento de algunos tipos de cáncer. Un ejemplo es el caso de anticuerpos que son utilizados en el tratamiento de los linfomas no-Hodgkins y en algunos tumores de mama.
Los investigadores están estudiando y mejorando la eficacia de los anticuerpos monoclonales utilizándolos como transportadores de toxinas para destruir las células portadoras de ciertos antígenos, como trasportadores de fármacos para una acción muy localizada, o como vectores de elementos isotópicos radioactivos para radioinmunoterapia.
En estos casos, los anticuerpos podrían funcionar como una especie de misil guiado capaz de buscar una célula cancerígena específica.
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fercu u mary













